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Queremos seguir compartiendo contigo más de lo que la meditación puede hacer por ti en diversos rubros de tu vida.

En esta ocasión hablaremos de los beneficios emocionales de meditar, dichos efectos no suelen ser tan inmediatos o evidentes como los efectos corporales. Son mas bien el fruto de la disciplina y la constancia.

Meditar es un medio para re programar todo nuestro cuerpo, son instrucciones que podemos darle a nuestra mente, cuerpo y espíritu para que gradualmente modifiquen su capacidad de respuesta.

En occidente mal interpretamos el término meditación, lo usamos como sinónimo de pensamiento, seguramente alguna vez haz dicho “déjame meditarlo con la almohada”.

En términos de meditación hablar de lo mental no necesariamente implica pensamiento y conceptualización. Para nosotros meditar, en el sentido más noble implica dejar de pensar, comenzar a sentir, aceptar y dejar ser.

Una vez que practiques y aprendas a ser más contemplativo, notarás sutiles cambios en tu vida que acarrearán consecuencias favorables, cuando menos te des cuenta estarás experimentando un sentimiento constante de paz y gratitud, tu espíritu será más fuerte, dejarás de sentir miedo por el futuro o apego hacia el pasado, aprenderás a confiar en ti y en los demás, te sentirás lleno de ganas y energía.

En este sentido la meditación es una herramienta que te va a permitir acercarte a tu mundo interior, te va a mostrar el sendero para conectar con la esencia divina de tu poder.

En pocas palabras, pensar es vivir en la ambigüedad de la cabeza y meditar es crecer en la certeza de tu corazón.

Hasta aquí dejaremos esta información por que queremos pedirte que entables una seria conversación contigo mismo, una muy honesta y sincera sobre a qué aspiras que sea tu vida y si quieres crear esa realidad desde tu cabeza o desde tu corazón.

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